Biografía

Raúl Gorrín, empresario humanista y global

 

Raúl Antonio Gorrín Belisario, abogado y empresario venezolano, nació en Caracas el 22 de noviembre de 1968, en el seno de una familia humilde, que lo inspiró para convertirse en un exitoso hombre de negocios e iniciativas sociales que le ha dado un lugar en la historia del empresariado venezolano contemporáneo.

El ejemplo tanto de su madre, una enfermera profesional, y su padre, inspector de salud pública, lo marcaron desde temprano en su infancia.

Mi madre era “una persona totalmente bondadosa”, mientras que su padre, que falleció cuando Gorrín tenía 14 años, “fue un hombre que me quiso mucho, me amó mucho”. El empresario atribuye a haber tenido una infancia feliz y animada por el ritmo de la salsa, como factores que lo convirtieron en un ser abierto, amigable y humanista que marcó su estilo empresarial.

“En los barrios caraqueños escuchan mucha salsa. Cuando iba al colegio desde muy temprano ya en las casas y los ranchitos se escuchaba la salsa”, recuerda Gorrín. La vida en estos ambientes populares le marcó en una de las características personales: “me gusta hacer amigos, yo nací para hacer relaciones”. Fue en esa etapa de su vida cuando concibió labrarse un destino como empresario. “Desde niño siempre me gustó el emprendimiento, siempre soñé con construir”.

 

Formación Académica

raul-gorrin-biografia5Gorrín realizó sus primeros estudios en un centro de educación en la zona de El Paraíso, en Caracas, y en una escuela en San Antonio de Los Altos, en las afueras de la capital venezolana. El bachillerato lo estudió en el liceo Luis Eduardo Egui Arocha, en Cúa, estado Miranda, y en el Instituto Educacional Simón Rodríguez. Se consideraba a sí mismo como un apasionado del beisbol y del baloncesto.

En 1990, tras concluir sus estudios de bachillerato, aplicó y fue aceptado en el Instituto Universitario de las Fuerzas Armadas (IUFAN), para estudiar Ingeniería Aeronáutica, pero los costos de los estudios eran prohibitivos.

Gorrín abandonó los estudios de aeronáutica para abrazar la carrera de derecho, gracias a la influencia coyuntural de la abogada Hortensia Rosales de Perdomo, que había trabajado como defensor público. Gracias a la abogada Rosales, Gorrín tuvo acceso a la experiencia de trabajar en un ambiente tribunalicio para complementar sus estudios de leyes en la Universidad Santa María (USM), una carrera que consideraba “apasionante” y “muy humana”.

Trabajador incansable, Gorrín laboró en una tienda de deportes en Propatria, en el oeste de Caracas, conocida como Sabenca, al mismo tiempo que obtenía notables calificaciones académicas.

En sus años universitarios tuvo acceso a libros y personajes que influyeron en su posterior decisión de convertirse en empresario. Entre las obras que más le impresionaron están el libro Emilio o de la Educación”, del filosofo francés Jean-Jacques Rousseau; “El Pensamiento Tenaz”, de Norman Vincent, y las obras del autor brasileño Paulo Coello.

Uno de los personajes que mayor inspiración y admiración le genera es el financista y filántropo norteamericano Warren Buffet, a quien considera un emprendedor de talento. “El emprendimiento es el talento que tiene cada quien, la vocación, como ser cura o cantante, con eso se nace, yo nací para construir, eso lo pensaba en ese entonces y hoy lo que más me gusta es ver crecer lo que hago, las empresas y sobre todo me gusta verlas exitosas, que funcionen, que generen empleos, que generen bienestar y riquezas”.

 

Iniciativas empresariales

Raúl Gorrín ha desarrollado varias iniciativas empresariales que han mostrado su capacidad para liderar negocios y estrategias no sólo para generar rendimientos sino para impactar el tejido social en todo el país.

Aunque su primera iniciativa fue fundar el Escritorio Jurídico RGDPJ y Asociados, un bufete de abogados para aplicar toda su experiencia en el sistema tribunalicio venezolano, Gorrín dio un salto a los negocios gracias a su experiencia y sus contactos.

“Yo andaba buscando una compañía, una licencia para compañía de seguros porque siempre he tenido afán por ese negocio y un día conversando con Juan Domingo Cordero. Cordero consigue la licencia que es hoy La Vitalicia, y para ese entonces armó un grupo para compra la empresas y me convocó. Yo compré para ese momento el 25% de La Vitalicia y éramos como 10 accionistas”. Y así nació La Vitalicia., a fines de 2008.

Tres años después, en 2011, los accionistas replantean el enfoque estratégico y deciden ampliar la gama de productos y servicios, junto con un plan de expansión en todo el país, con una plataforma tecnológica de primera línea.

Gracias al liderazgo de Gorrín, la empresa aseguradora pasó del puesto 46 en 2008, cuando fue adquirida, al puesto 18 a mediados del 2014. La Vitalicia cuenta hoy en día con más de 350 mil asegurados, y es considerada como una de las mejores empresas en Venezuela.

Como indica la misión y la filosofía de La Vitalicia, “las necesidades de nuestros asegurados son el motivo de nuestra diaria labor, en función de proporcionarles soluciones integrales oportunas y calidad de servicio, manteniendo constantemente la innovación y mejora contínua en nuestros procesos y plataforma tecnológica, con el firme propósito de consolidarnos como una de las empresas líderes en el mercado asegurador”.

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Otra iniciativa de negocios con impacto social fue la adquisición del canal informativo Globovisión, y sobre todo el giro que introdujo el liderazgo de Raúl Gorrín. EL canal pasó de tener una programación polarizada y parcializada, a ser un medio de comunicación con una programación más amplia y con un enfoque de equilibrio profesional, según fue confirmado por un estudio de la prestigiosa American University de Washington DC, Estados Unidos.

El eslogan del canal pasó a ser “Información Responsable y Confiable”, manteinendo su foco como una nueva estación pero cambiando su línea editorial. Los nuevos propietarios, con Gorrín a la cabeza, aclararon que simplemente querían “transmitir las noticias”, hacer un esfuerzo para “bajar los niveles del conflicto”, y trabajar por la “paz” en Venezuela. En este sentido, los nuevos propietarios señalaron que querían que Globovisión fuse una voz neutral en medio del agitado conflicto político del país.

Haber convertido a Globovisión en un canal plural ha generado que, tal como lo presenta Gorrín, “el canal se ve mucho más que antes, se amplió la audiencia porque antes lo veía sólo un sector y ahora lo ve la mayoría”.

Además, para él, hasta ahora su más grande logro a nivel empresarial es haber logrado “equilibrar Globovisión”, pues y detalla que “era una trinchera en la que habían periodistas que los convirtieron en anclas para inyectar odio en la sociedad y lograr que el canal continúe siendo la referencia después de dos años y los números hablan por sí solos”.

 

Filosofía Humanista

La filosofía en la que se formó Gorrín está basada en la dedicación al trabajo cotidiano e incansable como punto de partida y materia prima del éxito.

“Me levanto a las 5 de la mañana y me tomo 2 pastillas que son un retardador del envejecimiento, reactivadores celulares, me paro, me pongo mis shorts, mis tenis y desayuno, veo Globovisión y luego hago una hora de ejercicio en el gimnasio, me baño, me visto, hago mis oraciones, recojo mi maletín y voy a la oficina donde por lo general paso todo el día”.

Gorrín ha cultivado un espíritu empresarial basado en la solidaridad y el compartir. Afirma que le parece “fundamental para tener un mejor país que todos tengan acceso a todos los servicios de manera digna”.

La clave, según Gorrín, es trabajar “de una manera digna haciéndolo con tu propio esfuerzo, que seas reconocido y compensado por lo que tu trabajas y por lo que tú has logrado, que seas bien tratado, porque el desprecio hacia los pobres y hacia la mayoría ha hecho que se conviertan en una gran masa que presiona a esos cambios para mejorar”.

Para Gorrín, más allá de promover una “responsabilidad” empresarial que para muchos resulta como una obligación, la clave está en el compromiso. “No debe ser una responsabilidad porque lo establece la norma, eso tiene que nacer y para nacer tú tienes que haber vivido esas necesidades; y entonces la forma de lograr eso es teniendo esa sensibilidad, llevándola, sintiéndola y practicándola. Y una de las formas de practicarlas es con desprendimiento, sin egoísmos”.

El enfoque actual que tiene Gorrín con respecto al mundo empresarial, es “posicionarse como un empresario que construye empresas que son referencia y modelo, todo bajo la filosofía del humanismo empresarial pues se trata de “la síntesis entre la corrección de un modelo y evitar los excesos de otro modelo, para que todos podamos desarrollar nuestras capacidades. La clave como hombre de empresa es lograr a ayudar que todos los seres humanos habitantes de un país tengan acceso a los servicios de una manera digna, porque uno siempre va a estar presente como empresario pero de una manera humana, compartir el éxito con todos, la participación es fundamental, debes ser participativo con todo, con los trabajadores, empleados, gerentes y ejecutivos de tu empresa”.

Su clave del éxito también está muy ligada a la idea de creer en Dios. “Porque nada de lo que uno tiene es de uno, eso le pertenece a Dios y eso es bíblico, Dios proporciona los talentos y tú los explotas o no, la clave está en la disciplina. Para hacer la mejor versión de tí mismo debes dedicarte a hacer lo que amas, a mí me divierte lo que hago; si no me pagaran me daría mucha tristeza pero también lo haría porque es pasión. Entonces la disciplina, la constancia, la fe y la pasión por lo que haces son las claves del éxito”.

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El empresario del futuro

Muy cercano al mundo de la política, Gorrín no tiene aspiraciones, todo lo concentra en su vida empresarial y allí sí desea terminar de convertirse en un líder de negocios: “quiero ser la nueva referencia de mi país con un enfoque empresarial de éxito con humanismo”.

Aunque Gorrín no se considera llamado a cumplir un rol de liderazgo en Venezuela, sí dice que ejerce este dote todos los días en sus empresas y acepta que “en el momento que el país lo requiera lo haré y públicamente”, pero mientras tanto se basa en la idea de que un líder empresarial debe tener una empresa rentable pues nadie hace una empresa para perder, “el que tiene una empresa la tiene para ganar, pero que ese éxito no sólo se traduzca en el bienestar de sus empleados, trabajadores y afines sino que se traduzcan también en bienestar para toda la sociedad”.

En 5 años, Gorrín ve su figura y la de sus empresas en un nivel internacional, para eso trabaja pues le gustaría ser recordado como una persona más respetada que temida: “Mis amigos saben que soy consecuente, trabajador, un vendedor de ideas y ganas. Para tenerlos a todos aquí entusiasmados hay que tener pasión, ganas, creencias y proyectos, todo el día ando en esto”.