Cuidado y control de las empresas familiares

Por Raúl Gorrín.- La permanencia en el tiempo de las empresas familiares depende grandemente del cuidado y control que de ellas se tenga.

Como toda organización, es preciso el logro de los objetivos, metas y estrategias que se hayan establecido al momento de su constitución y al abordar los distintos proyectos que en ella tengan lugar.

El control que se ejerza sobre ellas busca influir en la definición de los objetivos últimos, pero no en los medios operacionales de la organización para lograrlos, los cuales dependen de la parte administrativa.

El logro de los objetivos empresariales implica cierto control de los medios con los cuales es posible alcanzarlos.

Hay tener claridad en que control significa influir en los procedimientos y hacer que sea  posible la práctica habitual de las empresas de manera coherente con las estrategias y los objetivos.

En las organizaciones tienen lugar: a) Control de las acciones específicas para garantizar que se lleven a cabo las tareas de la organización y se implementen las pautas restricciones de conducta, físicas y administrativas; b) Control de los resultados que tiene por propósito verificar que los resultados cumplan con las necesidades expresadas por los objetivos y con lo planeado; c) Control del personal el cual asegura que los integrantes contribuyan con lo mejor para la organización.

Ahora bien, en las empresas familiares es común que haya escepticismo respecto al papel de la familia dentro de la organización, pues es tenida como un factor generador de incertidumbre para el buen funcionamiento del negocio.

Algunos especialistas han observado que en las empresas familiares impera un control que consiste en el establecimiento de un sistema social informal en el cual se comparten valores y creencias acerca de cómo coordinar sus esfuerzos para lograr los objetivos empresariales e individuales.

Es un control atribuido a la presencia de la familia operado como clanes, es decir, asociaciones íntimas de personas dedicadas a la actividad económica, pero unidos por un vínculo de sangre o familiar.

Este tipo de control solamente es posible si existe una norma de reciprocidad, una autoridad legítima y un acuerdo social en el que rigen valores y creencias que se comparten y guían las actividades cotidianas. Por reciprocidad se entiende un acuerdo entre los miembros en el cual si no se actúa apegado al valor recibido de igual manera, sus iguales lo castigarán.

Es necesario que quienes laboren en la empresa se acoplen a los valores y principios familiares y los compartan.

Incluso cuando la organización se hace grande y deben establecerse sistema de control especializados, en las empresas familiares el control informal será fundamental para otorgar legitimidad al control formal.

 

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