Raúl Gorrín: Combata el liderazgo tóxico dentro de su empresa

Hemos venido hablando acerca de una serie de prácticas destinadas a hacer de las empresas o emprendimientos unas organizaciones saludables. Se trata de herramientas y estrategias que les permitirán actuar en distintos aspectos psicosociales, con miras a hacer de la suya una mejor institución.

Los líderes, los encargados de los puestos de dirección, tienen una influencia que es vital en el comportamiento de quienes conforman los equipos de trabajo. El liderazgo es modelaje y, por tanto, tiene que estar alineado a los objetivos empresariales, a las metas, a la visión y misión, de manera de hacer de la organización una empresa competitiva, productiva y, sobre todo, como ya hemos dicho, saludable.

Pero existen líderes que lejos de acercar a sus equipos de trabajo al cumplimiento de estas premisas fundamentales, los alejan. ¿La razón? Son un liderazgo tóxico, inaguantable para sus colaboradores.

En la tarea de erradicar el liderazgo tóxico y las malas prácticas empresariales, el departamento de recursos humanos de toda organización tiene un papel fundamental en el diseño, implementación y gestión de las herramientas que facilitan la información que permite el asumir las decisiones adecuadas y pertinentes para actuar frente a las situaciones anómalas y erradicarlas.

Las empresas deben mantener una constante evaluación psicosocial que les permita detectar a tiempo este tipo de comportamientos tóxicos. Aunque es difícil, se deben aplicar instrumentos que permitan al personal expresar su parecer sobre los puestos directivos. El anonimato debe ser una condición indispensable a la hora de ponerlos en práctica, de manera que haya la confianza en los trabajadores de que su opinión no será causa de despido u otro tipo de represalias.

Las entrevistas de salida al personal que abandona la organización pueden servir puede arrojar indicios acerca del comportamiento del liderazgo de la empresa. Estudios han establecido que 70 por ciento de los empleados que se renuncian lo hacen por no soportar a sus jefes o por estar en desacuerdo con su manera de dirigir.

Una fuga masiva de talento puede estar indicando la existencia de un liderazgo tóxico en nuestra empresa. Permanezca atento.

Sean estos mecanismos u otros los que se implementen para evaluar los cargos de dirección, es fundamental que en la organización impere el respeto y el sentido de la crítica constructiva.

El liderazgo debe estar igualmente preparado para recibir la crítica y tener la disposición de cambiar cuando sea necesario enmendar una conducta que puede ser tóxica.

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