Raúl Gorrín: La productividad personal y la productividad laboral

Ya con anterioridad definimos que la productividad es la relación entre lo que obtenemos y lo que invertimos en obtenerlo. Por lógica, entonces, a la mente de cada quien salta inmediatamente la pregunta: ¿Soy productivo? A la sazón aparece en escena el concepto de productividad personal.

Mucho se ha debatido acerca de qué es esto último, pero grosso modo definiremos que la productividad personal viene a ser la cantidad de trabajo útil que una persona hace o produce durante un tiempo definido. Es decir, la palabra “útil” ubica el asunto en el terreno de la “calidad”, que a su vez condiciona a la otra palabra clave vertida en el concepto: cantidad.

En cuanto al otro elemento clave, el tiempo, es bueno aclarar que hay que ponderar el nivel de intensidad y complejidad del trabajo que se realiza; la concentración, reflexión que requiere el asunto por todas sus implicaciones; el ambiente en que se realiza el trabajo y la fatiga que puede generar hacerlo; el esfuerzo y la energía necesarios; el momento en que se realiza, pues no el mismo afrontarlo a primera hora de la mañana que al final de la tarde. 

Entonces, ¿cómo podemos medir efectivamente la productividad personal?

En virtud de que el cuánto se produce sigue siendo la variable por la que muchos pretenden medir nuestro trabajo, es importante que a la hora en que decidamos medir nuestra productividad personal lo hagamos según los objetivos que nos hayamos fijado en el corto y en el mediano plazo. Así que el éxito o materialización de aquellos que nos fijemos en un término de unos dos años, servirá para que tengamos una visión sobre el camino recorrido.

Lo otro que hay que tener en cuenta es si los recursos con que contamos nos permiten en realidad alcanzar los objetivos que nos hemos trazado. La carga de trabajo debe ser proporcional a los medios que tenemos para llevarlo a cabo y, obviamente a nuestra capacidad laboral. Saber delegar, puede ser la clave.

Por otra parte, tenga en cuenta quién fijó los objetivos que debe alcanzar y que se encuentra midiendo: ¿usted o un tercero?

Por último, remitiéndonos a un asunto ya citado más arriba, la capacidad, tenemos que examinar si las metas y retos que nos hemos fijado son —humanamente hablando— posibles de alcanzar por una sola persona. No abarque más allá de lo que puede abarcar, de hacerlo tendrá un enorme problema encima. Si, por el contrario, hemos sido realistas y comprobamos que hemos sido capaces de alcanzarlos todos o la gran mayoría de ellos, tendremos un indicador de nuestro dominio de la actividad que desarrollamos y de cuán exitosos hemos sido en ella.

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