Su emprendimiento es exitoso y se lo quieren comprar ¿Qué hacer?

Por Raúl Gorrín.- Son muchos los ojos que están atentos al desenvolvimiento que tienen los emprendimientos o startups. Cuando captan la presencia de un negocio emergente que muestra grandes posibilidades de éxito se disponen a comprarlos y ofrecen por ellos sumas que a cualquiera podrían seriamente a pensar.

Pero, ¿es conveniente siempre vender o la mejor opción es quedarse y seguir dando la batalla por su negocio?

Hay que estar claros acerca de cuál es la intención de quienes están a la caza de emprendimientos emergentes con gran potencial de desarrollo.

Son muchas las variables que hay que ponderar para tomar una decisión, desde la situación actual del emprendimiento, hasta saber cuál es la intención con el negocio de quien ofrece comprar.

Esto último es muy importante, pues la intención del comprador puede ser expandirse usar el emprendimiento para aterrizar en un mercado que no es el suyo. Un ejemplo de ellos puede ser el de una empresa que se dedica al mismo ramo que el del emprendimiento, pero en otro continente o país. Tienen la intención de expandirse y el emprendimiento puede ser la manera de llegar a este lado del mundo o país. En tal sentido, la startup se convierte en la representante de la firma internacional en el nuevo territorio.

Quien vende puede despojarse de todos los derechos o puede optar por una modalidad de venta en la que permanece dentro de la empresa, a cargo de la dirección pero bajo la egida de los nuevos propietarios.

La otra opción es no vender y mantenerse al frente del negocio con miras a expandirlo, tal como lo soñó desde que decidió constituirlo.

A veces, el deseo de cumplir un proyecto en el que ha trabajado durante años puede llevarlo a rechazar la mejor de las ofertas, sobre todo si los planes del comprador difieren de los suyos respecto al futuro de la organización.

Esta tal vez sea la mejor alternativa, sobre todo si su negocio ya ha alcanzado un nivel de operatividad que promete llevarlo a seguir creciendo.

De cualquier forma, no hay una fórmula mágica para determinar cuándo vender y cuándo no.

La verdad es que el asunto, decidir, tiene mucho de corazón, de intuición.

Cada caso constituye una realidad diferente y todas las razones que se esgrimen a favor o en contra son absolutamente válidas.

Corresponde a cada quien decidir de acuerdo a sus propias circunstancias.

 

 

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